
Novela corta pero intensa. David Lurie, profesor cincuentón universitario, conoce de cerca la palabra desgracia desde que inicia una aventura con su alumna. Ahí comienza el declive y parece que esa desgracia lo acompañará hasta el final del libro. Lo interesante, sin embargo, es el cambio de actitud que va generando esta situación en el protagonista. Bien narrado por Coetzee, ganador del premio Nobel de literatura en 2003, el libro te hace partícipe de los angustiosos acontecimientos a los que se enfrenta el protagonista y del intento de este de encajar en una vida que poco a poco se le ha ido de las manos. El componente social también es importante. La obra trata de manera cruda la situación política y social en Sudáfrica y como esta afecta al protagonista y especialmente a su hija. Me ha generado una sensación de indignación e incredulidad ante algunos hechos (violación, machismo, acoso...) pero supongo que de eso trata la literatura, de generar sentimientos, aunque en este caso no sean del todo positivos.
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